Lluvia

La otra ¿noche?, más bien madrugada, soñe que me lavantaba de la cama, abría el cajón de las bombachas (bragas) y medias-tenemos de esas camas que, para ganar espacio de guardado, tiene cajones debajo del mueble que sostiene el colchón- me ponía en cuchillas y lo mas feliz hacía mi fuerza habitual para hacer pis y ¡paf! el chorrazo de meada empapaba todo el cajón.
La sensación de evacuación fue tan vívida y primaria que me hizo despertarme para ver si no me había meado encima. Todo el tema hizo que me levante un poco tullida a mear, como la costumbre lo indica, en el inodoro.
Lo primero que se me pasó por la cabeza fue «Qué goma, ¿cómo voy a mear la ropa interior limpia?» y sensación de culpa de tener que volver a lavar todo.
En posterior sesión vía WhatsApp con mi analista, desglosamos un poco más el significado…
¿la ansiedad del encierro?
¿mi propia historia con haberme meado encima ya no siendo bebé y socialmente aceptado?
¿lo vulnerables que somos aún ante pequeñas cosas?