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El abrazo

Por fin podía ver a mi familia, había llegado esa fase.
Mi madre vino en coche a buscarme para llevarme a la aldea a casa para ver a mi padre y mi hermano también. Pero yo no quería, tenía tos y me daba miedo, creía que era irresponsable por mi parte, pero aún así, tenía que ir porque mis padres creían que en realidad era una excusa para no verles y me sentía fatal.
De camino está la casa de mi abuela, pues mi madre a su altura paró el coche y me obligó a bajar a saludar a mi abuela, me decía que no pasaba nada, que solo era para que me viera ella a mi y yo a ella, a dos metros de distancia.
Pero claro, mi abuela al verme lo primero que hizo fue abrazarme.
Y mi tía.
Y llevaba los guantes mal puestos, porque no era capaz de estirarlos y que le cubriesen la palma de la mano también.
La sensación del sueño era horrible, me sentía responsable por estar allí y angustiada.
Luego continué caminando hasta la casa de mis padres, y allí estaban mis otros abuelos, desconozco por qué porque no viven ahí.
Pues al saludar a mi otra abuela, ella no me devuelve el saludo, me mira unos segundo y continúa su marcha.
No entendí nada.
Me puse a llorar y mi madre me decía que no me había reconocido, que era normal, muchos días sin vernos.
Me desperté con una sensación súper horrible.

Esconder

Yo era un drag Queen y era amiga de Dyzhy el hije de Alberto.
Y estábamos preparándonos para salir de fiesta. (Las drag queens se hacen un Tuck, que es pegarse el pito para atrás con cinta para esconderlo) cuestión que yo me hacía un Tuck y miraba mi entrepierna con una malla y veía un bulto, y pensaba «pero si yo no tengo pito”.
Y estaba vestida con una mini azul Francia y unas botas negras altísimas.

Peaje

Volvimos a estar juntxs con mis amigues después de estos tres meses de cuarentena. Pero en realidad pareciera que el encuentro fue antes de todo esto, cuando estábamos en la universidad. Íbamos a ir de paseo a la casa de una de ellas, a pasar el día. Empezamos a ir a pie y el camino era como un gran laberinto, una casa adentro de otra. Una puerta tras otra. Y a medida que abriamos una puerta había un perro (casi siempre era un bulldog). Y por alguna razón yo era la que comandaba la marcha. Entonces, por ser la primera, los perros me atacaban. No era un ataque violento, ninguno me hizo daño. Pero sí me asustaban cada vez, porque siempre me mordian en la cola y yo tenía que quedarme ahí hasta que su dueñe le diga que podíamos seguir. Era como una forma de sellar el pasaporte, una especie de peaje. Al llegar a la casa de mi amiga nos encontramos con el pastor alemán más grande que había visto en mi vida, pero él no me mordió. Fin del sueño.

Y este fue un intercambio de mails que tuvimos soñadora y yo:

Yo: Hola,
Me encanta la idea de peaje, cómo que en algún punto es un concepto “cristiano” no? Algo así como que si queres llegar a algo que deseas en el medio la tenes que pasar “un poco mal” y me pareció muy lindo el final, con el perro que no muerde.

Soñadora:
Uuh, no lo había visto de esa manera. Pero totalmente. Lo había interpretado también como todos esos abusos que pasamos las mujeres y que están tan normalizados en cualquier ámbito. Y lo peor no es que el perro te haya mordido, sino que vos lo hayas dejado. Ahí definitivamente aparece esa culpa cristiana. Pero al final están las amigas.

RRSS

El sueño era básicamente una reunión de amigues, una cena informal en un departamento. 4 personas charlando y riendo alrededor de una mesa rectangular en un living amplio.
Frente a la mesa estaba el cuarto de baño y su particularidad era que tenía las paredes de vidrio, así que cuando algune iba a hacer sus necesidades era como sentarse en una especie de butaca de cine. Del otro lado, todo sucedía como si ese vidrio fuera una pared.

VELERO

Estamos en un velero con mi mamá con nuestras edades (ella 67, yo 37) por un mar donde hay muchas islitas de hielo.
El velero es al comienzo velero, donde estamos nosotras, pero después se convierte en crucero lleno de gente.
Lo que más se veía eran que había islotes de hielo y nada más.

Los buitres

Iba en un autobús antiguo como visitando una ciudad, primero pasábamos por una plaza en ruinas (como cuando visitas Roma) luego entrábamos en una avenida con suelo de empedrado, había árboles ( ¿plataneros se llaman?
Los que tienen ramas muy largas y se pegan unas a otras) y en los árboles había nidos de buitres . Llegábamos al final nos bajamos del autobús y siguiendo GPS nos metíamos en una calle en la que el suelo se había hundido y caminábamos con el agua por la cintura.

Reencuentros

Me encuentro en la casa de mis padres.
Bajo las escaleras, entro al comedor y veo a mi madre de espaldas, sentada a la mesa, mirando por la ventana.
Cuando ella nota mi presencia, gira la cabeza y noto que su cara está rara: la mitad se ve y la otra mitad no. Me resulta perturbador.
Imagino que es porque mi madre murió el año pasado y yo no estaba cerca de ella cuando se fue. No sé…

El estanque

Soñé que estaba en casa de mi amante, con mi hija.
Llevé a mi hija a hacer pis al baño y el inodoro tenía el tanque de agua cristal y contenía, ranas, tortugas y serpientes de escalera.

Montaña rusa

Soñé que viajaba a la luna con una amiga del colegio. Era mi primer viaje como astronauta; ella ya había viajado.
Una vez llegadas, me dice que para volver a la Tierra debemos “tirarnos” hacia abajo, sin paracaídas.
Yo no quería, lloraba y me daba pánico y muchísimo vértigo.
Al final me convenció y me tiré, pero la caída fue muy divertida. El espacio se llenó de color y fue como estar en una montaña rusa.