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Montaña rusa

Soñé que viajaba a la luna con una amiga del colegio. Era mi primer viaje como astronauta; ella ya había viajado.
Una vez llegadas, me dice que para volver a la Tierra debemos “tirarnos” hacia abajo, sin paracaídas.
Yo no quería, lloraba y me daba pánico y muchísimo vértigo.
Al final me convenció y me tiré, pero la caída fue muy divertida. El espacio se llenó de color y fue como estar en una montaña rusa.

Da igual

Soñé que salía a la calle y de repente me daba cuenta que iba con camiseta pero desnuda por abajo, es un sueño muy recurrente pero lo extraordinario es que me daba completamente igual
(generalmente en los sueños lo paso fatal cuando me ocurre eso).

Technicolor

Era muy pronto, estaba saliendo el sol (¿las 6?).
Iba caminando por una calle peatonal donde había terrazas de bares. La primera mitad estaba llena de gente que aún no se había acostado.
Volvían como de fiesta, con el rímel corrido, demacrados ya, tacones en la mano, cosas así, compraban comida para el desayuno de borrachera de antes de acostarse. A partir de la segunda mitad de la calle, había mesas con gente recién levantada que estaba desayunando pronto. Había muchos abuelos con boina, indignados con esta juventud loca.
Al final de la calle se abría un paisaje INCREÍBLE, en technicolor, casi lisérgico. El mar era azul turquesa, algo encrespado, con espuma aquí y allá, y el cielo de amanecer naranja encendido y rojo (no era muy coherente ese cielo con ese mar, por eso era tan contrastado). No había playa, sino el borde de un acantilado donde sentarse a verlo todo.
No sé por qué, yo sabía de un incendio que había cerca, uno de esos que se tardan días en controlar, pero ni se olía ni se veía y el aire estaba limpio. Una señora estaba por allí sentada como en una terraza. Estaba vestida de negro y era muy amable. Se sentaba a mi lado en el acantilado y me abrazaba. Éramos desconocidas pero como si no lo fuéramos. De repente, veíamos unos pájaros grandes, planeaban sobre nosotras. Me daba cuenta de que eran cigüeñas, pero eran negras. Con toda naturalidad comentábamos que estaban negras por el incendio, cubiertas de hollín, negro muy oscuro y mate. Pero estaban sanas, volaban bien. Me daba cuenta de que una llevaba como una lucecita en el pico, algo encendido, como una luciérnaga. Otra, que volaba hacia nosotras, abría el pico, y esa luz le salía de dentro. Después de contarme de dónde era, la señora se iba.

Visitas

Mi sueño es como la cola de muchos sueños que terminan siempre igual: me levanto, en el sueño, porque oigo un ruido de la ventana y cuando descorro las cortinas, me encuentro a una cigüeña apoyada con las patas en la baranda que y la cara aplastada contra el cristal y que me mira y me sonríe.

El gran silbido

Voy caminando por el bosque, hay muchos árboles y arroyos de agua por todas partes y de repente aparece una manada de lobos, yo me pongo a silbar y se quedan quietos mirándome.
Yo continuo mi camino….

Vacuna Vegana

Ayer soñé que encontraba la cura del corona virus haciendo un licuado de remolacha.
Primero me enteraba que en la remolacha había un componente del virus y nadie quería comerla… y después aparecía en una mesa rectangular con bastante gente alrededor y con un licuado violeta explicándole a la gente que había fabricado un remedio con el mismo virus extraído de la remolacha.
Estábamos todos contentos y asombrados.

¿Quién mierda se creyó con el derecho a tirar mi libreta?

Encontraba en la calle fotos, papeles tirados, prueba que alguien se está deshaciendo de lo que no le interesa más. Reconozco pertenencias mías .
Había una foto de una niña, supongo que era yo, aunque la de la foto sonreía.
Entre los deshechos había un sobre transparente y veo que entre otras cosas contiene mi libreta universitaria.
¿Quién mierda se creyó con el derecho a tirar mi libreta?
Si quiero lo hago yo.
Me dio mucha rabia.
Enojo.
Cuando me desperté no sentí bronca, solo me di cuenta que eso significa que yo no estaré para decidir qué tiro y que no.
– Tengo 75 años y más de una vez he pensado que tendría que deshacerme de muchas cosas para evitarle a otros hacer el trabajo (o que deciden sobre mis cosas).-

Viaje cítrico

Subimos al auto, él, mis dos hijos y yo. Tengo 43 años.
Estamos en el auto de mi familia de mi infancia.
Pero ahora somos él, yo de 43 y mis dos hijos pequeños sentados atrás.
El auto está completamente repleto de limones amarillos.
Del piso al techo, en todos los espacios posibles, hay limones.
Apenas podemos movernos entre los limones.
El auto arranca.
Vamos.
No sé a dónde pero vamos.
El poder ir es la felicidad completa.

Lactancia subrogada

Soñé que tenía que hacerme cargo de una especie de roedor recién nacido.
Tenía que cuidarlo y amamantarlo como si fuera mi hijo.
Me causaba una especie de ternura, porque era muy pequeño e indefenso, a la vez que repulsión.

Lluvia

La otra ¿noche?, más bien madrugada, soñe que me lavantaba de la cama, abría el cajón de las bombachas (bragas) y medias-tenemos de esas camas que, para ganar espacio de guardado, tiene cajones debajo del mueble que sostiene el colchón- me ponía en cuchillas y lo mas feliz hacía mi fuerza habitual para hacer pis y ¡paf! el chorrazo de meada empapaba todo el cajón.
La sensación de evacuación fue tan vívida y primaria que me hizo despertarme para ver si no me había meado encima. Todo el tema hizo que me levante un poco tullida a mear, como la costumbre lo indica, en el inodoro.
Lo primero que se me pasó por la cabeza fue «Qué goma, ¿cómo voy a mear la ropa interior limpia?» y sensación de culpa de tener que volver a lavar todo.
En posterior sesión vía WhatsApp con mi analista, desglosamos un poco más el significado…
¿la ansiedad del encierro?
¿mi propia historia con haberme meado encima ya no siendo bebé y socialmente aceptado?
¿lo vulnerables que somos aún ante pequeñas cosas?