Viaje cítrico

Subimos al auto, él, mis dos hijos y yo. Tengo 43 años.
Estamos en el auto de mi familia de mi infancia.
Pero ahora somos él, yo de 43 y mis dos hijos pequeños sentados atrás.
El auto está completamente repleto de limones amarillos.
Del piso al techo, en todos los espacios posibles, hay limones.
Apenas podemos movernos entre los limones.
El auto arranca.
Vamos.
No sé a dónde pero vamos.
El poder ir es la felicidad completa.